¡Aguas con el agua para tus hijos!


Para que un padre de familia se dé cuenta si su hijo está deshidratado deberá conocer los tres síntomas, pues esto les permitirá darle una atención inmediata y oportuna.

Al respecto, diversos especialistas señalan que la principal causa de deshidratación es la diarrea, la cual siempre está a la vista de la madre.

Cualquier niño que haya tenido más de tres evacuaciones líquidas en un día puede estar deshidratado, al igual que aquellos que estén sometidos a un intenso calor o que no consuman líquidos o vomiten lo poco que ingieren pueden estar en riesgo de deshidratarse.

Al detectar en el pequeño alguno de estos síntomas, lo más recomendable es hidratarlo inmediatamente sin esperar a consultar al médico.

Síntomas de deshidratación


Los síntomas más visibles que pueden alertar a los padres son que el niño deja de orinar con la frecuencia que lo hacía y lo poco que orina lo hace muy concentrado, en ocasiones en un color café muy oscuro como el jugo de manzana y manifiesta ardor.

Otros síntomas son la boca y mirada seca, los ojos se empiezan a hundir y no hay lágrimas en ninguna circunstancia; a los menores de seis meses se les hunde la mollera.

En caso de que avance la deshidratación, el pequeño tendrá estados de confusión mental y respirará muy aprisa; incluso la piel será dura, acartonada, al grado de quedarse plegada ante apretones de la piel, sin volver a su estado normal, debido a la falta de agua.

A decir de expertos, este cuadro clínico es comprensible porque el 80 por ciento del peso del cuerpo es agua.

Los niños gorditos tienen más tendencia a deshidratarse porque la grasa de su cuerpo repele el efecto del agua y la pierden más fácilmente, por eso los médicos recomiendan estar más al pendiente de ellos.

Una madre debe reconocer inmediatamente estos síntomas; entre más temprano mejor, para que de inmediato hidrate a su niño a través del suero oral o algún electrolito evitando que su estado de salud se complique.

Debido a que un niño que presenta los síntomas descritos ya perdió el 15 por ciento del agua de su cuerpo, la atención debe ser inmediata para evitar complicaciones; en los casos graves la deshidratación puede causar la muerte.

Sobre esto, los niños menores de dos meses de edad son los que tienen más riesgo ante estos cuadros porque generalmente los tienen muy arropado y lo cuidan varias personas sin que se percaten de los síntomas que alertan.

Los más propensos a la deshidratación son los menores de seis meses porque tienen un riñón inmaduro que requiere de muchos líquidos para funcionar adecuadamente.

El suero de la vida

Para atender a tiempo casos de deshidratación en ninguna casa debe faltar en su botiquín algún tipo de suero. Parte de la solución es comprar en cualquier farmacia los sueros orales recomendados por la Secretaría de Salud o los electrolitos de sabores que ya venden preparados y dárselos pacientemente al pequeño en cucharaditas.

Si el niño que tiene problemas de vómito rechaza cualquier otro alimento, el suero oral no lo rechazará porque su cuerpo lo necesita, por lo que se le deberá de dar cucharaditas hasta que empiece a mejorar.

Hay que darle al niño todo el suero que acepte porque el cuerpo reaccionará cuando ya no lo necesite, incluso cuantas veces el niño evacue se le deberá de dar el suero.

Los sueros orales y los electrolitos son los únicos productos recomendados por los especialistas para prevenir o atacar cuadros de deshidratación porque hidratan al menor en dos o tres horas; el agua lo hace en un día.

La alimentación de los niños con frutas y verduras es también recomendables porque el 80 por ciento de estos alimentos son agua, aunque también deben tomar dos litros de agua extras.

Los niños menores de 8 años deben tomar al día como mínimo de 750 mililitros a un litro de agua, y los bebés de 750 mililitros para abajo.